LA INVASIÓN MUSULMANA Y EL FIN DE LA CIVILIZACIÓN EUROPEA




Escrito por Juan Carlos Suttor

Lo vengo comentando desde hace años, el continente europeo, cuna de nuestra civilización y cultura, ha venido siendo invadido por los musulmanes, día a día, minuto a minuto, con el permiso de autoridades socialistas, populistas e irresponsables.

Valgan verdades, los europeos no quieren tener más hijos porque les cuesta mucho mantenerlos; mientras tanto, la bazofia musulmana que invade Europa se llena de hijos, precisamente para que los estados europeos los subvencionen y mantengan. ¿Hasta dónde hemos llegado? ¿Cuál es el límite?

La administración de Donald Trump ha manifestado su preocupación sobre el futuro de Europa, llegando a advertir sobre la posibilidad de una "desaparición de la civilización" europea en las próximas décadas si continúan las "tendencias actuales". ¿Alguien lo duda? ¿Próximas décadas? Esta advertencia se centra en el impacto de la migración masiva y la consecuente transformación demográfica y cultural del continente. Para entender la resonancia de estas advertencias en la narrativa de la derecha populista, es esencial considerar un evento histórico clave que a menudo se evoca como un precedente: la invasión musulmana de Europa durante la Alta Edad Media.

El núcleo del argumento de Trump y sus aliados europeos, como los partidos de derecha, es la preocupación por una supuesta "sustitución" demográfica. Postulan que las políticas de fronteras abiertas o la falta de integración de los inmigrantes no europeos, particularmente musulmanes, cambiarán irreversiblemente el carácter cultural e identitario de Europa. La retórica se alimenta del temor de que la creciente población de origen no europeo en países clave pueda conducir a la pérdida de la cohesión social y de los valores judeocristianos que, según esta visión, definen la civilización occidental.

En este contexto, la historia de la expansión islámica es frecuentemente utilizada como una alegoría histórica para dramatizar la amenaza percibida.

Entre los siglos VIII y X, el mundo islámico experimentó una rápida expansión territorial que lo llevó a enfrentarse directamente con Europa. El evento más significativo fue la conquista de la península ibérica.
  • La Conquista de Hispania (711 d.C.): En el año 711, fuerzas árabes y bereberes cruzaron el Estrecho de Gibraltar e invadieron el Reino Visigodo. En pocos años, la mayor parte de la península cayó bajo el dominio musulmán, estableciéndose Al-Ándalus, un centro de poder islámico que perduraría por casi ocho siglos.
  • Avance Hacia el Norte: La expansión no se detuvo en los Pirineos. Las incursiones musulmanas se adentraron en el territorio franco hasta que fueron decisivamente detenidas por Carlos Martel en la Batalla de Poitiers (también conocida como Batalla de Tours) en el año 732 d.C. Este evento es históricamente citado como el punto de inflexión que frenó la expansión islámica en Europa Occidental y consolidó el poder de los francos, precursores de la Europa medieval.
  • Impacto en el Sur: En el sur de Italia y Sicilia, los musulmanes también establecieron bases y reinos que duraron siglos, influyendo profundamente en el comercio, la cultura y la arquitectura del Mediterráneo.
Estos eventos no fueron simplemente guerras territoriales; fueron, en la mentalidad de la época y en la posterior historiografía europea, el gran choque de civilizaciones que puso en peligro la propia existencia del cristianismo y la cultura grecorromana en el continente.

La analogía histórica, sin embargo, es a menudo simplificada o distorsionada en el debate político actual: Conquista vs. Migración.
  1. Naturaleza del Movimiento: La expansión islámica del siglo VIII fue un acto de conquista militar impulsado por ejércitos organizados y con el objetivo explícito de someter y gobernar territorios. En contraste, la migración contemporánea es predominantemente un movimiento de individuos y familias que buscan refugio o mejores oportunidades económicas, y no está coordinada por un poder invasor con fines de conquista militar.
  2. Soberanía: En la Alta Edad Media, los estados y reinos europeos fueron derrotados y sustituidos por un califato islámico. Hoy en día, los países europeos conservan su plena soberanía y sus estructuras políticas democráticas; la inmigración está pesimamente regulada (aunque debatida) por las propias leyes y gobiernos europeos.
Hoy se pretende tratar la "desaparición de la civilización europea" como si fuera un hecho retórico y no es así. La civilización europea está desapareciendo y ha sido conquistada, sin necesidad de una guerra, por los musulmanes.  Al evocar el miedo histórico a la conquista y la sustitución, se transforma el complejo debate sobre la migración, la integración y la política de identidad en una lucha existencial por la supervivencia cultural.

Al presionar a Europa para que "recupere su músculo geopolítico" y se haga responsable de su propia defensa, Trump ha buscado incentivar no solo un mayor gasto militar, sino también un fortalecimiento de la identidad cultural europea frente a lo que percibe como una amenaza interna y externa. Esta visión subraya la creencia de que la vitalidad de Occidente depende de mantener un claro sentido de quiénes son y de una voluntad activa para defender sus fronteras, ya sean físicas o culturales. Soy pesimista en ese sentido.

Y conquistada Europa, ahora vienen por América, ¿y donde pusieron su primera banderita? Nada más que en la ciudad de Nueva York, ciudad que eligió como alcalde al musulmán y socialista Zohran Mamdani, quien profesa la religión Islam chií.

¿Qué es lo que vendrá a continuación?

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