NUNCA OLVIDEMOS LA HISTORIA
Tengo 60 años, 40 vividos en el siglo XX y el resto en este. Recuerdo perfectamente aquel 3 de octubre de 1968. Temprano en la mañana, esperaba al ómnibus 7 del colegio SS.CC. La Recoleta en la esquina de la Av. Armendáriz con la calle Las Acacias, en Miraflores, cuando en eso apareció Jorge, mi compañero del paradero gritando ¡Golpe, golpe de estado!, ¡Sacaron a Belaúnde de Palacio! ¡Suspendieron las clases, no hay colegio! No había cumplido los ocho años y fue la primera vez que escuché el término "Golpe de estado". En mi ingenuidad o corta edad, no tenía idea de lo que ello significaba. En mi casa se hablaba mucho de política y a raíz de la llegada a la Luna de la misión norteamericana en junio de 1969, me convertí en un devorador de noticias. Es ahí donde empecé a escuchar de cosas que no terminaba de entender, como la reforma agraria, la estatización de la pesca, la toma de la prensa, la comunidad industrial y un gran etcétera que mandaron a nuestro país por la borda. El...