PERÚ, QUE PENA ME DAS
Escrito por Juan Carlos Suttor
Habiendo transcurrido más de diez días después de la tragedia o hecatombe ocurrida en el Congreso de la República y que permitió la inconstitucional —dicho por la mayoría de nuestros expertos constitucionalistas— "censura" del expresidente José Jerí, cuando lo que le correspondía, como presidente de la república en plenas funciones era un procedimiento de "vacancia", pero nuestros congresistas, no sujetos a mandato imperativo y sin ningún tipo de control, hacen lo que les da la gana, incluso pisotear nuestra Constitución Política. Ellos son los que nos pusieron al izquierdista radical de 83 años, José María Balcázar como presidente.
¿Quién podría dudar de que José Jerí, quien llegó al Congreso por efecto del azahar, como accesitario de Martín Vizcarra, luego a la presidencia del Congreso y luego a la presidencia de la república era un incapaz para una posición de tanta importancia?
¡Nadie! Llegó a la presidencia gracias a las cochinadas y arreglos bajo la mesa —que no son negociaciones— que hicieron los delincuentes César Acuña, de Alianza para el Progreso y José Luna de Podemos Perú, a quienes lo único que les importa es incrementar sus fortunas, a costa del Perú. Y seguramente congresistas de otros partidos como "Lo Niños" y algunos otros.
Las únicas responsabilidades del señor José Jerí eran darle al país un poco de estabilidad, asegurar unas elecciones transparentes y mejorar el tema de seguridad. Pues ni lo uno ni lo otro.
Al poco tiempo el presidente empezó a aparecer en videos, cual pirañita, con capucha y con lentes oscuros, en un chifa de la Av. San Luis, en un bazar del Barrio Chino en el Cercado de Lima. Y hasta ingresando a Palacio a un personaje con prisión domiciliaria. Cada una de sus excusas fue más estúpida que la anterior, incluso la de la compra de caramelos de arroz.
¿Puede haber alguien más imbécil que José Jerí de negociar con chinos mafiosos cuando los EE.UU. venían tendiéndonos la mano en un acercamiento geopolítico estratégico? ¿Puede haber alguien tan mal asesorado?
Y que me disculpe el correctísimo expresidente del Consejo de Ministros, Ernesto Álvarez Miranda, la edad no es ninguna justificación para cometer estos hechos. Por mencionar dos países limítrofes, Gabriel Boric asumió la presidencia de Chile con 36 años recién cumplidos y en Ecuador, el presidente Daniel Noboa ganó la 2da vuelta electoral con tan solo 35 años y ninguno cometió ese tipo de barbaridades.
Y cuando las investigaciones a José Jerí continuaban por las vías correspondientes, es decir el Ministerio Público y la Comisión de Fiscalización del Congreso, al presidente solo cabía ajustarle el cabo de la correa, de la misma manera en que usted, estimado lector, hace cuando saca a pasear a su mascota y esta se va a cruzar con otros perros o perras, hasta el 28 de julio. Eso se llama gobernabilidad y control de daños.
Pero nuestro pipiléctico expresidente, con una denuncia archivada por violación, no fue capaz de controlarse o de ser controlado por quienes debían hacerlo y empezó a ingresar a Palacio a señoritas a horas poco apropiadas y que inclusive pasaban la noche.
La Santa Inquisición, comandada por la señora Norma Yarrow no dudó en saltar y exigir la censura del presidente, como si fuera un miembro de la Mesa Directiva o un ministro de Estado (La censura requiere de 66 sobre 130 votos, la vacancia, un proceso más largo, requiere de 87 sobre 130 votos). A su moción de censura se sumaron otras seis y tan sola una sola moción de vacancia.
Y por supuesto ayudados por periodistas del ShowTime como Beto Ortíz, Christian Hudtwalcker, Milagros Leiva o Phillip Butters que tan solo buscan aumentar su rating por un poco más de billete.
Fue inútil el gran esfuerzo, solitario, realizado por el señor Fernando Rospigliosi, presidente encargado del Congreso, por defender los fueros de nuestra Constitución Política.
Y censuraron a José Jerí. ¿Y el Plan A? ¿Y el Plan B? Pues no los hubo y por eso tenemos al comunista José María Balcázar como presidente ¿Dónde el mejor gerente del Perú, el súper empresario que con su chamba ha hecho millones puede bajarse a un gerente general sin haber negociado previamente a su reemplazo. Y en esto debe tener mucho que ver la ineptitud política de Norma Yarrow como funcionaria pública.
Está claro que el señor Rafael López Aliaga se equivocó de cabo a rabo y lamento que sus adláteres, entre los cuales cuento con muchos amigos a quienes aprecio mucho, lo defiendan a ojos cerrados.
La política, amable lector, no se hace desde una capilla, rezando el rosario, yendo a misa y comulgando diariamente. Desde ahí no se define lo que es ético o no ético, como pretende López Aliaga.
La política, en una frase atribuida a Otto von Bismarck en el siglo XIX, es el arte de lo posible, subrayando la necesidad del pragmatismo, la negociación y la gestión de recursos limitados para lograr cambios viables, en lugar de perseguir ideales inalcanzables. Implica trabajar dentro de los límites de la realidad y las leyes.
¿Es esto lo que practica Rafael López Aliaga? Definitivamente no. Ha optado por pelearse con los gremios empresariales, con los medios de prensa a quienes acusa de "mermeleros" —muchos en efecto lo son—, con Fuerza Popular y en fin, con quien no esté de acuerdo con su "ética". Hace dos domingos en el programa "Enfrentados" tuvo la osadía de decirle al periodista Augusto Álvarez Rodrich, quien no es santo de mi devoción, que no era una persona ética, simplemente por no pensar igual que él.
Por hacer más largo este artículo, están su chabacanería, su soberbia, su estilo ante los medios y hasta el uso de lisuras y malas palabras.
Al momento de escribir estas líneas, Porky ya anunció que no dará el voto de confianza al gabinete Miralles y "censurar", una vez más de manera inconstitucional, al presidente que él puso en el poder, gracias a su impericia o irresponsabilidad política, jugando en pared junto al partido de César Acuña, al partido de José Luna y a Vladimir Cerrón. Es decir, más inestabilidad y más caos en pleno proceso electoral, que es lo que menos necesita el Perú. ¡A 41 días de las elecciones! ¡ A 4 meses; 3 semanas y 5 días del cambio de gobierno!
En lo personal, tengo prácticamente definidos mis 5 votos para Senadores y Diputados (no me importa el Parlamento Andino), todos ellos de Renovación Popular. Esta definición me ha sido muy difícil debido al altísimo nivel de candidatos. A quien si he puesto en Stand-by es a su candidato presidencial, quien por lo que viene demostrando, no estoy seguro de que sea el estadista que necesita el Perú. Menos aún con la vicepresidenta que lleva en su fórmula.
Para finalizar, lo que no puede pasar bajo ningún motivo es ese enfrentamiento estúpido entre las derechas que comandan las encuestas, es decir Renovación Popular y Fuerza Popular, en el cual, el claro agresor —no lo digo yo, lo dice la mayoría— es Rafael López Aliaga. ¡El enemigo es la izquierda! ¡El enemigo es Alfonso López-Chau!
