PHILLIP BUTTERS: ALTO EN GRASAS SATURADAS




Hace tres semanas, en la revista Caretas, se publicó una entrevista a Phillip Butters (en inglés Phillip es con una "l", es decir "Philip"), en la cual lo pintan como lo que siempre ha sido: un acomplejado, un racista, homofóbico, misógino, con aires de grandeza y por supuesto, con ingresos de dudosa procedencia.

En lo personal detesto a gente miserable como este señor y no lo leo, ni lo veo, ni lo escucho, al igual que a otros seres que rechazo como Beto Ortiz, José Barba o Rafael Rey, que mantienen la misma línea de intransigencia e intolerancia. Sin embargo acepto que, por curiosidad, leí la entrevista que se le hizo.

En la misma, acerca del tema de los mandiles rosados y su homofobia, mencionó estupideces como que "En mi casa mi mujer no usa mandil, es arequipeña repituca y no sabe hacer un jugo de fresa. Yo tengo mi mandil de Ratatouille y cocino como la conchesumadre". La sola mención a "su mujer", como si fuera su objeto o propiedad, muestra su misoginia, la falta de respeto total hacia su esposa y madre de sus hijas. No está demás mencionar que Ratatouille es un personaje representado por una rata.

Blufea como bueno cuando dice, con respecto a su suspensión en Willax, "Yo solo trato con el dueño. Erasmo Wong se entera al aire y me dice 'mira hermano, toma las cosas de quien vienen, tú sigue haciendo el programa, no te preocupes'. Duró cuatro minutos. En el interín ya me habían llamado de dos canales de TV. Ni siquiera he leído el comunicado, que se coma el papelón el que lo hizo".

Pobre hombre, su ego es más grande que el Burj Khalifa, el rascacielos más grande del mundo, ubicado en Dubái, sin embargo su inteligencia emocional está al nivel del Mar Muerto, el lugar más profundo de nuestro planeta.

A estas alturas, trato de entender a don Erasmo Wong, un señor, un gran empresario que, tal vez en su afán de querer hacer despegar a su canal de TV Willax, orientado a los sectores C y D y a la colonia china, necesita de un payaso repugnante como Phillip Butters para elevar el rating, de la misma manera como lo hacen otros canales con personajes como Nicolás Lúcar, Milagros Leiva, Beto Ortiz, Chibolín, La Paisana Jacinta, Peluchín o programas culturales como Esto es Guerra que reúne a un montón de bobalicones consumidores de esteroides y a niñas con cerebros rellenos de aserrín.

Haría bien el señor Wong, sin embargo, en deshacerse de un personaje de un nivel tan denigrante, miserable y asqueroso como puede ser Felipe Mantequillas.



El seboso señor Mantequillas no se atreve a declarar acerca de sus finanzas, ni de su Jaguar, ni de su BMW, ni de sus dos departamentos en El Golf o de sus relaciones con Antonio Camayo y la banda de Los Cuellos Blancos del Puerto. Dice que esas preguntas aparecen porque tienen miedo a que sea candidato a la presidencia.

Entre otras tonterías dijo "Yo junto 14 mil firmas en un día", "A mi me buscan todos los días para ser candidato. Si yo soy presidente va a morir un culo de gente...", "Algún día seré alcalde de Barranco", "Keiko es una cojuda"... Y bla bla bla y bla bla bla.

Recordemos cuando este acomplejado, hace poco más de dos años, en junio de 2017, al referirse a la selección de fútbol de Ecuador rebuznó que “Los ecuatorianos no son negros, son cocodrilos de altura, tienen bíceps en los párpados. Ustedes le hacen una prueba de ADN a Felipe Caicedo y no es humano, es un mono… un gorila”.

No olvidar tampoco los comentarios racistas que hizo tiempo atrás luego del incendio en Cantagallo que afectó a más de 300 familias shipibas. En aquella ocasión dijo: “Por muy shipibo-conibo que seas, tú no naciste en Lima ¿no es cierto? Tú has venido de otro lado acá ¿A qué? Es como que vayan limeños a Ucayali. Yo no me puedo ir con un grupo de amigos y agarrarme, pues, un local en Ucayali o en Pucallpa”.

No se tiene que ser psicólogo ni mucho menos para hacer un diagnóstico del problema de Butters. Esto, lamentablemente, es lo que sucede cuando uno vive en un país extremadamente racista y clasista como es Perú. Es lo que pasa cuando un individuo nace de color prieto, es gordo y feo, pero por esas cosas del destino tiene apellido anglosajón, lo ponen en un colegio de prestigio y termina siendo bulleado por todo lo anterior. Su complejo de inferioridad hace que como mecanismo de defensa se vuelva agresivo, gritón, matón y con muchas ansias de poder, seguramente para vengarse de todos los que abusaron de el cuando niño.

Me reitero, pobre hombre, es un miserable que necesita ayuda. Tengamos algo de compasión por el infeliz, por el acomplejado, por el bulleado en su niñez.

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